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El OVNI de la Isla Trinidad
Luis Ruiz Noguez, publicado com sua graciosa permissão 

DECLARACIÓN DE BARAÚNA 

A su regreso a Rio de Janeiro, el señor Baraúna, el principal testigo y autor de las fotografías, relató así su experiencia ante un periodista y ufólogo brasileño (Recorte de periódico 1)17: 

“P. ¿Señor Barauna, cual era la razón de su presencia a bordo del NE Almirante Saldanha?

“R. La marina había invitado a varios equipos especializados en caza submarina para visitar la isla de Trinidad. Yo soy miembro del Club Icarai de caza submarina, y nuestro grupo fue invitado para el último viaje. Así que, el 8 de enero, cuando la nave dejó Rio, estaba a bordo junto con los siguientes miembros de mi grupo: Amilar Vieira Filho, capitán de nuestro equipo y empleado del Gobierno (trabaja en el CACEX); Jose Teobaldo Viegas, instructor del Aero Club de Niteroi y capitán (retirado) de la Fuerza Aérea; Mauro Andrade, del London Bank; y Aloislo, empleado municipal del Distrito Federal. Íbamos a tratar de batir algunos records de caza submarina. Personalmente, iba a tomar algunas fotos submarinas, para la Marina, y escribir algunos artículos sobre la isla y las actividades de los científicos para el IGY.

“P. ¿Había algún otro civil a bordo, además de su grupo?

“R. Si. Estaba el profesor Fernando, un geólogo, con dos asistentes, y también un fotógrafo y un reportero del “Jornal do Brasil”. Tres científicos dejaron la nave y se fueron hacia la isla.

“P. ¿Por favor, cuénteme cual fue la fecha del avistamiento? ¿Qué ocurrió?

“R.. A eso de las 12:15, el navío se preparaba para dejar la isla y, desde las 10:00 de esa mañana, yo había presenciado la carga del material y el trasbordo de la tripulación. Me encontraba en la cubierta, molesto por el balanceo –me había olvidado de tomar una tableta contra el mareo- y con mi Rolliflex cerca de mí.

“Uno de los colegas que venía en la expedición me llamó para asistir a la subida de algunos marineros y a las maniobras de la suspensión de la barca que nos servía para alcanzar la isla, que no poseía ningún embarcadero.

“El mar estaba agitado y este fotógrafo pensaba que podríamos conseguir unos buenos clichés. Ya que había dejado un poco antes mi cámara Leica con teleobjetivo en el camarote, tomé mi Rolleiflex (tipo E) que había colocado en una caja de aluminio a fin de protegerla del ataque del agua y de la sal, y la ajusté para sacar fotos: objetivo f/2.8, diafragma f/8, abertura 1/125.

“En el momento en que estaba a punto de reunirme con mi amigo, indispuesto de verdad por el mareo, tuve que renunciar a avanzar más y descansé un rato. De repente, en la cubierta delantera, un fuerte rumor llamó mi atención. En seguida vi a mis dos jefes –José Teobaldo Viegas y Amilar Vieira Filho18- que me llamaban haciendo grandes señas con las manos, mientras me señalaban un lugar en el cielo y gritándome que un objeto brillante iba acercándose a la isla. En ese momento preciso –hacia las 12:20 horas-, mientras yo intentaba divisar algo, el teniente Homero Ribeiro, dentista de a bordo acudió hacia mí desde la proa del navío y me señaló en el cielo el objeto volante; iba tan excitado que tropezó con los cables que rodaban por la cubierta. Sin embargo, yo había logrado localizar el artefacto, merced a la luminosidad que emitía. Ya estaba muy cerca de la isla y no sabría decir si su luminosidad le era propia o si reflejaba algún resplandor procedente del suelo. De todas formas, el cielo estaba encapotado y el Sol no podía iluminarlo. Venía de alta mar e iba rumbo a la punta Crista do Galo. Antes de que llegase detrás del Pïco Desejado, saqué dos fotos. Pero mi máquina estaba mal ajustada y, desgraciadamente, mis negativos quedaron sobre expuestos. El objeto desapareció detrás de la montaña durante segundos y, de repente, regresó, dirigiéndose ahora hacia el mar. Estaba más cerca y parecía mucho más grande. Tomé entonces mi tercera foto.

“Inmediatamente saqué dos fotografías más, pero no acerté a causa del jaleo que reinaba entonces en la cubierta. El objeto volante se había elevado hacia alta mar a gran velocidad. De pronto pareció detenerse y aproveché para sacar la sexta foto, la última de mi película, por cierto. Después de unos 10 segundos se alejó y, por fin, desapareció.

“P. ¿Escuchó algo inusual durante el avistamiento? ¿El objeto emitía algún sonido?

“R. Durante toda la observación, el objeto estuvo silencioso. Sin embargo, a causa del estrépito del mar, de las olas golpeando sobre las rocas de la isla, y de los marineros, este punto no puedo confirmarlo.

“P. ¿De qué color era el objeto?

“R. El OVNI tenía un aspecto totalmente metálico, color ceniza y más bien oscuro. En su contorno, y sobre todo en la parte delantera, tenía como una condensación de vapor verdoso o fosforescente.

“P. ¿El objeto parecía ser metálico?

“R. Si. Obviamente era un objeto sólido.

“P. ¿Cómo volaba? ¿Tenía alguna característica especial?

“R. Si. Mostraba un movimiento ondulatorio, como si volara a través del cielo. Recuerdo que se movía balanceándose como murciélago. Y cuando regresó, cambió abruptamente de velocidad, sin transición, en un salto.

“P. ¿Sabe cuantas personas a bordo del Almirante Saldanha vieron el objeto?

“R. El objeto fue visto por la mayor parte de la gente que estaba sobre cubierta en ese momento, incluyendo el teniente Homero, el capitán Viegas y el señor Amilar Vieira.

“P. ¿Qué ocurrió después del avistamiento?

“R. El comandante de la nave y varios oficiales de la guarnición querían ver lo que había tomado en las fotos. Yo también tenía curiosidad y decidí revelar el rollo ahí mismo en la nave. El proceso fue bajo la supervisión de varios oficiales, incluyendo el Comandante Carlos A. Bacellar. Pero a bordo sólo se vieron los negativos. La razón es que, en la nave, no había papel fotográfico para sacar copias. Los negativos, sin embargo, fueron vistos y examinados por toda la tripulación.

“P. ¿Mantuvo los negativos en sus manos?

“R. Sí.

“P. ¿Estuvo bajo alguna presión para entregar esos negativos a la Marina?

“R. No. El Comandante Saldanha da Gama (el C.O. de la nave) y los otros oficiales de la Marina a bordo, fueron muy gentiles. Nunca trataron de quitarme los negativos.

“P. ¿Qué ocurrió cuando la nave regresó a Rio?

“R. La nave llegó primero a Vitoria, en el Estado de Espirito Santo. Como yo iba a estar ahí por dos días, para luego viajar a Rio, se nos permitió –sólo a los civiles del grupo de caza submarina- dejar la nave ahí y tomar un camión para hacer el resto del viaje en él. Más tarde, dos días después de la llegada del Almirante Saldanha a Rio, el Comandante Bacellar (ex Comandante del Puesto Naval en Trinidad) llegó a mi casa. Quería ver las ampliaciones que hice de los negativos, y pidió permiso para llevarlas a las autoridades navales. Dos días después regresaron para felicitarme. Se me pedía que fuera el Ministerio de Marina tan pronto como me fuera posible. Me querían hacer varias preguntas y ver de nuevo los negativos.

“P. ¿Y qué ocurrió ahí?

“R. Comparecí en el Ministerio y me presentaron a varios oficiales superiores, que me hicieron innumerables preguntas. Me presenté dos veces a los militares.

“Al concluir la primera entrevista, dejé mis negativos para que los examinasen. Según me enteré, los mandaron al Servicio Aerofotográfico de Cruzeiro do Sul. Ahí los estudiaron cuatro días seguidos. Después de estos exámenes, me afirmaron los oficiales que se admitía que los documentos estaban fuera de toda sospecha, sin fraude alguno.

“Durante mi segunda entrevista me hicieron pasar varias pruebas, cuya finalidad era valorar la velocidad del objeto: mientras manejaba mi Rolliflex al ritmo de una toma normal, tres oficiales cronometraban la duración de las observaciones. Consiguieron determinar que las seis vistas habían sido tomadas en 14 segundos.

“Al estudiar la posición del buque, estimaron también que el artefacto se desplazaba a una velocidad comprendida entre 900 y 1,000 kilómetros por hora19, durante sus aceleraciones. Y teniendo en cuenta el paisaje de la isla en los clichés y merced a mapas precisos, estimaron su diámetro en unos 40 metros y su grosor en unos 8 metros.

“P. ¿Sabe algo sobre el reporte oficial del caso?

“R. Durante mis entrevistas noté que en repetidas ocasiones, los oficiales comprobaban un expediente sobre el asunto. Contenía en particular mis fotos, mezcladas con otras y supe que las habían presentado a los varios testigos de la observación- y que todos las habían identificado correctamente.

“P. ¿Sabe algo sobre cualquier otra foto que se hubiera tomado a bordo de la nave?

“R. No. Además de mi había otras cuatro personas con cámaras en el momento del avistamiento. Pero, aparentemente, no fueron capaces de ver el objeto, o los paralizó la emoción.

“P. ¿Las autoridades navales le advirtieron de no hablar? ¿Le hicieron alguna recomendación?

“R. Si. Me dijeron que mantuviera el asunto en secreto por algún tiempo. Se me permitiría publicar el caso luego de una autorización por parte de la Marina. El permiso fue otorgado, verbalmente, la noche del 15 de febrero, por el Comandante Bacellar. Hicieron una sola restricción que no puedo revelar, pues di mi palabra.

“P. ¿Sabe si su avistamiento fue el primero en la isla Trinidad?

“R. Se me informó de otros cuatro avistamientos sobre la isla, durante los treinta días que precedieron al incidente del 16 de enero. También se me informó de otra cosa: en uno de esos avistamientos, el objeto fue fotografiado por un sargento de la Marina. Obviamente su foto no se publicó y probablemente nunca se publique –las razones son evidentes. Además de estos cuatro avistamientos también hay un caso de radar. Se rastreo un blanco volando a velocidad supersónica, desde el radar del Almirante Saldanha, el 15 de enero.

“P. ¿Recibió dinero de la Marina por su trabajo en la isla Trinidad?

“R. No. Estaba ahí como huésped.

“P. ¿Recibió dinero de la Marina por su trabajo fotográfico o por las ampliaciones que hizo para ella?
”R. No. Sólo recibí el papel fotográfico en el que hice las ampliaciones.

“P. ¿Cuántas ampliaciones hizo?

“R. Treinta y ocho.

“P. Una pregunta final. ¿Qué clase de impresión le queda de haber visto un “platillo volador”?

“R. Estoy absolutamente seguro de que era un objeto controlado –directamente o por control remoto-, pero, en cualquier caso, operado muy bien. La impresión general de la gente a bordo de la nave fue la misma: venía hacer una observación cercana de nuestro barco”. 

Poco después fue el mismo Baraúna quien afirmo que el operador de radar de la isla había captado el eco del OVNI. Sin embargo, en otras declaraciones afirmó que el radar no pudo haber captado nada porque había dejado de funcionar cuando el OVNI se encontraba a no más de 14 kilómetros del navío. En el Segundo Congreso Internacional e Ufología, en abril de 1983, se reunieron Almiro Barauna, Hynek, Leo Sprinkle, Virgilio Sánchez Ocejo, Cynthia Hind e Irene Granchi. Durante la comida se realizó una entrevista informal. Aquí una de las preguntas más interesantes, que se refiere al asunto de la energía eléctrica20:

 

“Le pregunté si el objeto había sido visto por el radar del barco. Contestó que no, porque se había ido toda la energía eléctrica a bordo de la nave. El estaba seguro de esta falla de energía porque justo antes de que el objeto apareciera se estaba izando una lancha por medio de un motor eléctrico, y este se paró en el momento en que apareció el OVNI”.

DECLARACIONES DE BACELLAR

 

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