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| El OVNI de la Isla TrinidadLuis Ruiz Noguez, publicado com sua graciosa permissão |
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DECLARACIONES DE BACELLAR
Con autorización del Ministerio de Marina fue liberado el siguiente documento a la prensa, firmado por el capitán de corveta Carlos Alberto Bacellar, y publicado por la revista O Cruzeiro21, del 8 de mayo de 1958 (Recorte de periódico 2):
“1) Efectivamente fue visto un objeto volador no identificado por un número de personas presentes a bordo del Almirante Saldanha. Yo personalmente no presencie aquella aparición, porque, en ese mismo instante, me encontraba en el interior de mi cabina. Pero inmediatamente fui llamado hacia el puente.
“2) El incidente provocó fuerte conmoción, como no podía dejar de ocurrir, y muchas personas alarmadas con los gritos de los testigos, corrieron a cubierta.
“3) Almiro Baraúna, fotógrafo profesional, estaba en cubierta con su cámara y, después de lo ocurrido, estaba en estado de excitación nerviosa. Permanecí a su lado todo el tiempo, porque quería presenciar el revelado del filme.
“4) Tan pronto como Almiro se recuperó, más o menos después de una hora de lo ocurrido, el rollo fue revelado en el laboratorio fotográfico de abordo.
“5) El señor José Teobaldo Viegas, capitán retirado de la Fuerza Aérea, acompañó atentamente, con una lámpara de pilas, al revelado del filme, en cuanto que yo, afuera, esperé a que terminaran.
“6) En seguida, vi el filme recién revelado y todavía mojado y, después de un cuidadoso examen, llegué a la siguiente conclusión:
“a) la secuencia de vuelo del objeto en las fotos coincide con el paisaje que, poco antes del acontecimiento, fue fotografiado por Almiro Barauna, a bordo del navío.
“b) que en las fotografías conectadas con el avistamiento era visible, en diferentes posiciones, una imagen que parecía al objeto visto posteriormente en las copias, con los detalles que sólo las ampliaciones pueden mostrar más claramente.
“c) que las dos fotos perdidas por Barauna debido a que estaba muy nervioso, o porque fue empujado por otras personas a su alrededor, mostraban el mar y parte de las montañas de la isla.
“d) los negativos de referencia fueron vistos por mucha gente abordo.
“7) Como fue previamente acordado, vi a Almiro Baraúna en Río, y en dos ocasiones, lo acompañé hasta el Ministro de Marina.
“8) Llamé la atención del fotógrafo al hecho de que estaba estrictamente prohibida la publicación de las fotos sin la autorización oficial, y le informe de que sería avisado, tan pronto como las autoridades competentes las liberaran para su publicación.
“9) Almiro Baraúna cedió los negativos al Ministerio de Marina, quien me los entregó, algún tiempo después, para ser devueltos al fotógrafo. Cuando le entregué los negativos, le dije que –con ciertas restricciones- podía disponer de ellos a su criterio.
“10) A petición mía y usando papel fotográfico que yo puse a su disposición, Almiro hizo seis series completas de las cuatro fotos y dieciséis ampliaciones de los detalles del objeto volador.
“11) Por cuarta vez, en cuarenta días, ese incidente vino a comprobar la presencia de OVNIs sobre la isla de Trinidad”.
Por otra parte, se le adjudican al capitán de corbeta Carlos Alberto Bacellar las siguientes declaraciones:
“Vi el film a su misma salida del baño, todavía húmedo, y al examinarlo pude comprobar lo siguiente:
“1. Las fotos procedentes de la secuencia del “sobrevuelo” de la isla por el OVNI correspondían, en efecto, a las sacadas a bordo poco antes del incidente.
“2. En las fotos de la secuencia del sobrevuelo se veía, en diferentes posiciones, un objeto que se parecía al artefacto que, más tarde, fue visible en las copias (no había papel fotográfico ni ampliadora a bordo).
“3. Los dos clichés que le salieron mal a Baraúna a causa de su excitación o porque lo empujaron, representaban el mar y unas rocas de la costa. Dichos negativos fueron examinados por casi toda la tripulación y todos los testigos de la observación reconocieron el objeto visto, un artefacto que se parecía al planeta Saturno.
“Mientras se realizaba el revelado del film se supo que los equipos eléctricos de a bordo habían dejado de funcionar mientras el objeto había permanecido en los parajes del buque. Además, de regreso, en alta mar el navío se detuvo tres veces por averías técnicas: se paraba el barco mientras el alumbrado decaía hasta apagarse. En cuanto tenían lugar dichos fenómenos, algunos oficiales se precipitaban a la cubierta con gemelos, pero el cielo estaba encapotado y no se pudo observar nada. El resto del viaje fue menos animado y el Almirante Saldanha alcanzó sin tropiezo Vitoria antes de zarpar de nuevo hacia Río.
“Sin embargo Baraúna y sus compañeros del Club de submarinismo permanecieron dos días en Vitoria, regresando a Río por medios propios, en autobús”.